Cuando le pedimos a una inteligencia artificial que hable del futuro, ocurre algo curioso: casi nunca lo hace. Prefiere hablar del pasado, o del presente disfrazado de futuro. En nuestro proyecto hemos analizado cientos de contenidos generados por sistemas de IA y hemos encontrado ese mismo patrón una y otra vez: el futuro abierto, el que todavía no existe, apenas aparece. En cambio, cuando escuchamos a comunidades juveniles reales, ocurre justo lo contrario: imaginan futuros con soltura, pero casi nunca mencionan la IA como parte de ellos. Dos formas de mirar hacia adelante que casi no se cruzan. ¿Qué nos dice esto sobre quién está diseñando nuestra imaginación colectiva? Es una de las preguntas que guían este proyecto.

¿Y si la IA no imagina el futuro, sino que lo repite?

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